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martes, 8 de diciembre de 2015

4º Recital CICLO DE POESÍA CIUDAD DEL JERTE.


Tras el gran éxito de los tres primeros recitales del CICLO DE POESÍA CIUDAD DEL JERTE, la Asociación Cultural caleidoscopio, nos invita este sábado, día 12, a las 20:30 horas, en el auditorio Santa María, al 4º recital, del CICLO DE POESÍA CIUDAD DEL JERTE.

Los poetas invitados serán, Álex Chico, María Blázquez, Pilar Fernández y Luis Alcón Ramos. Cuatro palabristas que no les dejaran indiferentes.
El acto será presentado por la placentina Alicia Trujillo.
Esperamos encarecidamente que nos honren con su asistencia.

Deciros, además, que esta vez seré una de las poetas invitadas, junto a Alex Chico, María Blázquez y Luis Alcón, una excelente compañía de poetas jóvenes. 
Leeré alguno de mis poemas y esta será la primera vez que lea en público poemas de mi autoría. 
Estáis todos invitados. No lo olvidéis será el Sábado 12 de diciembre a las 20:30h en el Auditorio Santa María de Plasencia (Cáceres). 

Así que, si estáis cerca y no tenéis mejor plan, anotad la fecha y la hora.
Os espero :)
Muchas gracias a todos.

Emoticono smile

lunes, 23 de noviembre de 2015

Tres poemas inéditos de Fernando del Paso, premio Cervantes 2015

El escritor de 'Palinuro de México', Fernando del Paso, uno de los renovadores de la narrativa de su país, ha ganado el premio Cervantes, el máximo galardón de las letras en español. 
Aquí os dejo tres espléndidos poemas inéditos, pertenecientes a su libro, en proceso, "Poemas para estar solo" y que ha publicado la revsita Nueva Era. 
Así mismo Radio3 Extra invade nuestros sentidos con un poema de Fernando del Paso, aquí os dejo el vídeo. 
Veamos como suena Cuestión de identidad, poema de Fernando del Paso.



Inopia

He despilfarrado el arcoíris.
Las golondrinas que tenía destinadas a varios poemas
están en números rojos.
Mi cuenta de atardeceres está congelada.
Le debo al fisco tres mil quinientas mariposas.

Cuestión de identidad

La palabra no es vieja,
por fortuna.
Yo no soy la palabra,
por desgracia.
Cuando la palabra me dice,
la palabra me retrata.
Cuando digo a la palabra,
la palabra se espanta.
La palabra es un río cuando el río es un cometa.
Un cometa es la nube cuando la nube llueve,
la nube llueve cuando en mi cuaderno
escribo la palabra “lluvia” mil veces.
Yo no soy la palabra
pero quisiera serlo
para volar con ella
de tiempo en tiempo,
de boca en boca.

Cuando Murió mi madre

Cuando murió mi madre se murieron todos los ángeles.
Unos, en pleno vuelo, se desplomaron en silencio
como campanas de fieltro.
Los que hacían el amor en las axilas de un templo
se desmoronaron sin miedo, como barcos de harina.
Los que cantaban en las nubes con laúdes de vidrio
se transformaron en lluvia de saliva
y de plumas.
Un ángel en especial se incendió las alas
al rozar un relámpago.
Otro, un poco miope,
se colgó de las aguas verdaderas de un río.
Y hubo ángeles con pechos que daban vino
y que increíblemente se cayeron de espaldas
en un estanque lleno de telarañas, esmeraldas y ombligos.
Eso fue cuando murió mi madre
la mañana de un lunes sin pudor y sin frío.

Aquí podéis leer la revista Nueva Era y el artículo completo sobre Fernando del Paso.


lunes, 16 de noviembre de 2015

Poema para recorrer París, de Juan Ballester


Siempre queda París para soñar tu cuerpo,
para buscar tu pelo, para hallar tu sonrisa,
siempre queda la magia de recorrer sus calles
mientras los bosques tienen envidia de tus ojos.

Siempre queda París oculto en la recámara,
un proyectil certero para alegrar el alma,
siempre, como una tabla de salvación, nos queda
la opción de ser felices como dos amapolas.

Siempre queda París, la ciudad de las luces,
el lugar donde el tiempo se convierte en alondra,
donde tus dedos bullen y tus labios florecen
y tus palabras suenan a rumor de cascada.

Siempre queda París, sus jardines y plazas,
sus cafés que aún recuerdan el sabor de tu nombre,
los palacios cubiertos de historias, de leyendas,
los andenes del metro donde plantaste besos.

Siempre queda París, la torre Eiffel, Montmartre,
el Louvre, los Inválidos, la Concordia, Pigalle,
el amor que resurge detrás de cada esquina,
la música que espera cada noche de luna.

Siempre queda París, amor, si tú lo quieres,
si te asomas al río tranquilo de mis años,
París para abrazarnos, para esperar cigüeñas,
París eternamente, atado a tu cintura.

jueves, 29 de octubre de 2015

RAINER MARÍA RILKE

Dos poemas de Rainer María Rilke

Rilke pintado por Leonid Pasternak

Día de otoño
Señor: es hora. Largo fue el verano.
Pon tu sombra en los relojes solares,
y suelta los vientos por las llanuras.

Haz que sazonen los últimos frutos;
concédeles dos días más del sur,
úrgeles a su madurez y mete
en el vino espeso el postrer dulzor.

No hará casa el que ahora no la tiene,
el que ahora está solo lo estará siempre,
velará, leerá, escribirá largas cartas,
y deambulará por las avenidas,
inquieto como el rodar de las hojas.

Canciones de los ángeles
No he soltado a mi ángel mucho tiempo,
y se me ha vuelto pobre entre los brazos,
se hizo pequeño, y yo me hacía grande:
de repente yo fui la compasión;
y él, solamente. un ruego tembloroso.

[…]

Sus manos se quedaron como ciegos
pájaros que, engañados por el sol,
cuando, sobre las olas, los demás
se fueron a perennes primaveras,
han de afrontar los vientos invernales
en los tilos vacíos, sin follaje.

Había en sus mejillas la vergüenza
de las novias, que el espanto del alma
tapan con púrpuras oscuras
ante el esposo.

Y en los ojos había
resplandor del primer día:
pero sobre todo
descollaban las alas portadoras...

Había expectación en la llanura
por un huésped que no acudió jamás:
aún pregunta tal vez el jardín trémulo:
su sonrisa después se vuelve inválida.

Y por los barrizales aburridos
se empobrece en la tarde la alameda,
las manzanas se angustian en las ramas
y les hacen sufrir todos los vientos.

Es donde están las últimas cabañas
y casas nuevas que, con pecho angosto,
se asoman estrujadas, entre andamios miedosos,
quieren saber dónde empieza el campo.

Allí la primavera siempre es pálida, a medias,
el verano es febril tras esas tablas:
enferman los ciruelos y los niños,
y tan sólo el otoño allí tiene algo

de remoto y conciliador: a veces
son sus tardes de suave derretirse:
dormitan las ovejas, y el pastor con zamarra
se apoya, oscuro, en la última farola.

Alguna vez ocurre en la honda noche
que se despierta el viento, como un niño,
y pasa la alameda, solitario,
quedo, quedo, llegando hasta la aldea.

Y a tientas va marchando hasta el estanque
y se para después a oír en torno:
y las casas están pálidas todas
y las encinas mudas...

Rainer Maria Rilke
Traducción de Adrian Kovacsics



martes, 30 de diciembre de 2014

UN RECUERDO PARA JUAN BALLESTER

Nació el mismo día que Greta Garbo cumplía  cincuenta y cinco años, aunque no se parecía en nada a ella. Su infancia fue corriente, como el agua. Aún no había sentado cabeza cuando alguien tiró piedras sobre su tejado, dejando su cuerpo a la intemperie, en el inmenso océano de la existencia y perdido en los sueños opacos de una medusa…
A los diecisiete años escribía su primer poema y desde entonces los poemas serían trozos de su vida, sus hijos de papel, lo único que le quedaría en su viaje a la otra orilla del lago. Se consideraba aprendiz de poeta y aunque se ha ido no le han echado del jardincillo de las Musas, sigue en él y, a pesar de que ya se encuentre en la otra orilla del lago, permanece con nosotros.
En el perfil de piedras contra mi tejado (su blog), Juan Ballester, un caballero que nos dejó hace ya seis meses, tiene una ficha policial y un pliego de descargo (así era él), que todos podemos leer porque el blog sigue ahí, como una huella del poeta. Me permití barajar sus palabras, las palabras de Juan Ballester Palazón, y jugar esta partida en su recuerdo.

©Pilar Fernández Bravo

ALGUNOS POEMAS DEL POETA JUAN BALLESTER:

El poema del 15 de agosto, es el último poema que publicó en su blog, el día 23 de mayo de 2014.

Poema del 15 de agosto
No tenía esperanza de encontrarte
entre mi soledad,
pero sentí tus labios
esbozando un asomo de sonrisa,
y descubrí tus ojos en los míos
y en mi interior sonaron
una tras otra, todas las alarmas.

No esperaba encontrarte
con las manos tan llenas de ternura,
hablándome en silencio,
clavándote en mi piel como una astilla,
dibujando en mi alma
sueños que ni siquiera podía imaginar.

No esperaba encontrarte, y sin embargo
llegaste simplemente vestida de persona
sin música, sin fuegos,
tímida como el vuelo de una hoja,
como la luz que empapa el calendario.

No esperaba, de pronto,
llenar mis pensamientos con los pétalos
suaves de tus palabras.

Piedra contra el tejado
 Tengo miedo al silencio
que se adhiere a mis huesos esta tarde
y llena cada palmo de mi piel
mientras absurdamente pasa el tiempo
añorándote en vano.

Entre cuatro paredes
de un hotel cuyo nombre
quedará para siempre grabado en mi memoria
siento que las palabras sólo pueden
ser fragmentos, partículas
de un alma generosa y un corazón sensible
que, acaso, piensa en mí.

Y afuera, en cada calle,
hay un verso esperando a que pases de nuevo,
hay un pájaro herido que imitará mi ausencia,
hay un árbol callado buscando tu sonrisa.

Y siento que mis dedos son relojes,
y mis manos sarmientos retorcidos
y este papel absurdo en donde escribo
es un trozo de piedra que algún día
lanzaré a mi tejado.

PALABRAS
 Fui perdiendo palabras por la vida:
unas en la contienda con mi propio silencio,
otras en las regiones del sueño y la mentira,
otras entre los pliegues del bolsillo.
Fui perdiendo palabras
que pude haberlas dicho y no las dije,
que debí haber escrito y tuve miedo,
que me empeñé en guardar inútilmente.
Fui perdiendo palabras, fui perdiendo
un reguero de arena,
un invisible hilo de letras engarzadas,
un camino de polvo de palabras.
Palabras que he perdido,
que se ha llevado el viento,
que ni siquiera tienen el consuelo
de haberme conocido.

 En el blog A verso limpio, de Khala (Ana Álvarez), podemos leer el precioso poema Yo te puedo querer. Y como dice ella: 
"Adiós, caballero poeta, sigues vivo en nuestros corazones".


lunes, 27 de enero de 2014

JOSÉ EMILIO PACHECO: A QUIEN PUEDA INTERESAR

"La lengua es mi única riqueza" 
  (José Emilio Pacheco, en la entrega del Cervantes en 2010)






Fallece a los 74 años años uno de los escritores contemporáneos más importantes del español.
Muere el poeta, pero nos queda su obra. 

ALGUNOS POEMAS DE JOSÉ EMILIO PACHECO: 
A quien pueda interesar
Que otros hagan aún
    el gran poema
los libros unitarios
    las rotundas
obras que sean espejo
    de armonía

A mí sólo me importa
    el testimonio
del momento que pasa
    las palabras
que dicta en su fluir
    el tiempo en vuelo

La poesía que busco
    es como un diario
en donde no hay proyecto ni medida

Contraelegía
 Mi único tema es lo que ya no está 
Y mi obsesión se llama lo perdido 
Mi punzante estribillo es nunca más 
Y sin embargo amo este cambio perpetuo 
este variar segundo tras segundo
 porque sin él lo que llamamos vida
              sería de piedra.


Copos de nieve sobre Wivenhoe
Entrecruzados
caen,
se aglomeran
y un segundo después
se han dispersado.
Caen y dejan caer
a la caída.
Inmateriales
astros
intangibles;
infinitos,
planetas en desplome.

Caverna
Es verdad que los muertos tampoco duran
Ni siquiera la muerte permanece
Todo vuelve a ser polvo

Pero la cueva preservó su entierro

Aquí están alineados
cada uno con su ofrenda
los huesos dueños de una historia secreta

Aquí sabemos a qué sabe la muerte
Aquí sabemos lo que sabe la muerte
La piedra le dio vida a esta muerte
La piedra se hizo lava de muerte

Todo está muerto
En esta cueva ni siquiera vive la muerte

De "Islas a la deriva, 1973-1975"


Alta traición
No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
     es inasible.
Pero (aunque suene mal)
     daría la vida
por diez lugares suyos,
     cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
     fortalezas,
una ciudad deshecha,
     gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
     montañas
-y tres o cuatro ríos.


Aceleración de la historia
Escribo unas palabras
       y al mismo
ya dicen otra cosa
      significan
una intención distinta
      son ya dóciles
al Carbono 14
     Criptogramas
de un pueblo remotísimo
        que busca
la escritura en tinieblas.


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Enlaces de la noticia:
-http://mexico.cnn.com/entretenimiento/2014/01/26/muere-el-escritor-mexicano-jose-emilio-pacheco-premio-cervantes-2009
-http://cultura.elpais.com/cultura/2014/01/26/actualidad/1390724968_258588.html
-http://amediavoz.com/pacheco.htm
-http://cultura.elpais.com/cultura/2014/01/27/actualidad/1390845391_772407.html
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jueves, 16 de enero de 2014

miércoles, 1 de enero de 2014

Desde mi ventana, un texto de la escritora María José Muñoz García: FELIZ AÑO NUEVO

María José Muñoz García 
Desde esta ventana, desde mi ventana, os voy a desear un feliz año con un texto de prosa poética con el que una amiga mía (María José Muñoz García), escritora, me ha felicitado a mí. Ella es una privilegiada porque tiene una ventana abierta al mundo, al Valle del Jerte para ser más exactos, y es de tal profundidad y belleza que las ventanas, todas ellas, confluyen como ríos en la suya.
Nadie niega la simbología de la ventana en la literatura y el arte. Hasta Cavafis tiene un poema dedicado a las ventanas y con el mismo título. 
Pues eso, desde mi ventana favorita al mundo, en palabras de María José Muñoz García, que se ha dignado a compartir su texto y su voz con nosotros Os deseo un Feliz y Próspero Año 2014 :))
Mi deseo para ti, María José, ahora que has abierto tu ventana de verdad, es que compartas tu obra con nosotros.
“Pero de la habitación a que pertenecía esa ventana nada podría decirse con certidum­bre, sino que tal vez era una mezcla de muchas habitacio­nes, de todas en las que ella se sentó alguna vez a mirar por la ventana”.
                                                     Carmen  M. Gaite



















Os dejo el texto de María José, espero que os guste.

Desde esta noche inmensa y estrellada, desde mi ventana favorita al mundo, desde esta mi serena tranquilidad, indelebles aromas recluidos en una tibia penumbra, tapizada de rosa, emergen con canto vehemente bañando mi memoria de sombras dilatadas, sin sombra. Tiempo fugitivo marcado por viejos relojes cansados que buscan lugares de ausencia y sosiego, húmedas sendas que mojan mis sueños, con escala de ternura donde el agua, mi agua, duerme con caricias de plata. Son mis pensamientos que con pasos melancólicos derraman mi alma entre olores distantes.

©María José Muñoz García
Para todos los que se asoman a VentanaDielectrica:

¡¡FELIZ 2014!!

viernes, 27 de diciembre de 2013

Para Laura, un poema de Ana María González Giménez

(Para Laura Recio González)

Si no te duermes iré
hasta el fondo de los mares,
y traeré la caracola
que acuna a los corales.
Si no te duermes vendrá
la ninfa que canta sueños,
y en la rosa esconderá
tus deseos más risueños.
Si no duermes llamaré
a la reina de las hadas,
que te lleve en su carroza
con las estrellas doradas.
Ya va cerrando los ojos,
ya van callando los mares,
sale  la luna en lo alto,
brillan las luces polares.
Y ahora duerme mi bebé,
y dormidita se queda,
y mientras miro tus labios del suave color de fresa,
los duendes susurrarán:
- Buenas noches, mi princesa.
©Ana María González Giménez

martes, 8 de octubre de 2013

La novia poeta (un poema de Ana María González Giménez)

             
               
Si es un sueño... que sea de cuento,

de aquellos que inventan los grandes momentos,
de enormes castillos de bandera y pajes, 
de hadas madrinas, de reyes con traje.

De flores que cubran todos los rincones,
de ricos banquetes, de extrañas pociones, 
de anillos eternos traídos por duendes,
de bellas sirenas de cantos durmientes.

Si es un sueño... que esté con mi gente,
aquellos que hacen sentirme valiente,
que escuchan silencios y alegran latidos,
que cumplen deseos, que son más que amigos.

Con risas y abrazos, 
con bailes y fiesta,
el beso apasionado... ¡¡que sea de leyenda!!

Si es un sueño... que sea por siempre,
que pequeñas cosas lo tengan presente,
que la brisa traiga el olor de la rosa,
que el recuerdo venga... de la mariposa.

©Ana María González Giménez


Hermoso poema.


¡Que sea un sueño y que sea por siempre!


martes, 23 de abril de 2013

viernes, 3 de agosto de 2012

Charles Baudelaire, poeta maldito.


Estos días he releído la primera edición de Les fleurs du mal de Baudelaire -que él concibió como un poema único, que debía ser  leído y juzgado en su conjunto-, y me he reencontrado con algunas joyas. 
Para recordar.

         IV CORRESPONDANCES

    La Nature est un temple où de vivants piliers
    Laissent parfois sortir de confuses paroles ;
    L'homme y passe à travers des forêts de symboles
    Qui l'observent avec des regards familiers.
   
   
    Comme de longs échos qui de loin se confondent,
    Dans une ténébreuse et profonde unité,
    Vaste comme la nuit et comme la clarté,
    Les parfums, les couleurs et. les sons se répondent.
   
   
   
    Il est des parfums frais comme des chairs d'enfants,
    Doux comme les hautbois, verts comme les prairies,
    — Et d'autres, corrompus, riches et triomphants,
   
   
    Ayant l'expansion des choses infinies,
    Comme l'ambre, le musc, le benjoin et l'encens,
    Qui chantent les transports de l'esprit et des sens.

          V

    J'aime le souvenir de ces époques nues,
    Dont le soleil se plaît à dorer les statues.
    Alors l'homme et la femme en leur agilité
    Jouissaient sans mensonge et sans anxiété,
    Et, le ciel amoureux leur caressant l'échine,
    Exerçaient la santé de leur noble machine.
    Cybèle alors, fertile en produits généreux,
    Ne trouvait point ses fils un poids trop onéreux,
    Mais, louve au cœur gonflé de tendresses communes,
    Abreuvait l'univers à ses tétines brunes.
    L'homme élégant, robuste et fort, avait le droit
    D'être fier des beautés dont il était le roi,
    Fruits purs de tout outrage et vierges de gerçures,
    Dont la chair lisse et ferme appelait les morsures !
   
   
   
    Le poète aujourd'hui, quand il veut concevoir
    Ces natives grandeurs, aux lieux où se font voir
    La nudité de l'homme et celle de la femme,
    Sent un froid ténébreux envelopper son âme
    A l'aspect du tableau plein d'épouvantement
    Des monstruosités que voile un vêtement ;
    Des visages manqués et plus laids que des masques ;
    De tous ces pauvres corps, maigres, ventrus ou flasques,
    Que le Dieu de l'utile, implacable et serein,
    Enfants, emmaillotta dans ses langes d'airain ;
    De ces femmes, hélas ! pâles comme des cierges,
    Que ronge et que nourrit la honte, et de ces vierges
    Du vice maternel traînant l'hérédité
    Et toutes les hideurs de la fécondité !
   
   
    Nous avons, il est vrai, nations corrompues,
    Aux peuples anciens des beautés inconnues :
    Des visages rongés par les chancres du cœur,
    Et comme qui dirait des beautés de langueur ;
    Mais ces inventions de nos muses tardives
    N'empêcheront jamais les races maladives
    De rendre à la jeunesse un hommage profond,
    — A la sainte jeunesse, à l'air simple, au doux front,
    A l'œil limpide et clair ainsi qu'une eau courante,
    Et qui va répandant sur tout, insouciante
    Comme l'azur du ciel, les oiseaux et les fleurs,
    Ses parfums, ses chansons et ses douces chaleurs !

                     VI LES PHARES

     Rubens, fleuve d'oubli, jardin de la paresse,
    Oreiller de chair fraîche où l'on ne peut aimer,
    Mais où la vie afflue et s'agite sans cesse,
    Comme l'air dans le ciel et la mer dans la mer ;
   
   
    Léonard de Vinci, — miroir profond et sombre,
    Où des anges charmants, avec un doux souris
    Tout chargé de mystère, apparaissent à l'ombre
    Des glaciers et des pins qui ferment leur pays ;
   
   
   
    Rembrandt, — triste hôpital tout rempli de murmures,
    Et d'un grand crucifix décoré seulement,
    Où la prière en pleurs s'exhale des ordures,
    Et d'un rayon d'hiver traversé brusquement ;
   
   
    Michel-Ange, — lieu vague où l'on voit des Hercules
    Se mêler à des Christs, et se lever tout droits
    Des fantômes puissants, qui dans les crépuscules
    Déchirent leur suaire en étirant leurs doigts ;
   
   
    Colères de boxeur, impudences de faune,
    Toi qui sus ramasser la beauté des goujats,
    Grand cœur gonflé d'orgueil, homme débile et jaune,
    Puget, mélancolique empereur des forçats ;
   
   
    Watteau, — ce carnaval, où bien des cœurs illustres,
    Comme des papillons, errent en flamboyant,
    Décors frais et légers éclairés par des lustres
    Qui versent la folie à ce bal tournoyant ;
   
   
    Goya, — cauchemar plein de choses inconnues,
    De fœtus qu'on fait cuire au milieu des sabbats,
    De vieilles au miroir et d'enfants toutes nues
    Pour tenter les Démons ajustant bien leurs bas ;
   
   
    Delacroix, — lac de sang hanté des mauvais anges,
    Ombragé par un bois de sapins toujours vert,
    Où, sous un ciel chagrin, des fanfares étranges
    Passent, comme un soupir étouffé de Weber ;
   
   
   
    Ces malédictions, ces blasphèmes, ces plaintes,
    Ces extases, ces cris, ces pleurs, ces .
    Sont un écho redit par mille labyrinthes ;
    C'est pour les cœurs mortels un divin opium.
   
   
    C'est un cri répété par mille sentinelles,
    Un ordre renvoyé par mille porte-voix ;
    C'est un phare allumé sur mille citadelles,
    Un appel de chasseurs perdus dans les grands bois !
   
   
    Car c'est vraiment, Seigneur, le meilleur témoignage
    Que nous puissions donner de notre dignité
    Que ce long hurlement qui roule d'âge en âge,
    Et vient mourir au bord de votre éternité !

          X L´ENNEMI

      Ma jeunesse ne fut qu'un ténébreux orage,
    Traversé çà et là par de brillants soleils ;
    Le tonnerre et la pluie ont fait un tel ravage
    Qu'il reste en mon jardin bien peu de fruits vermeils.
   
   
    Voilà que j'ai touché l'automne des idées,
    Et qu'il faut employer la pelle et les râteaux
    Pour rassembler à neuf les terres inondées,
    Où l'eau creuse des trous grands comme des tombeaux.
   
   
   
    Et qui sait si les fleurs nouvelles que je rêve
    Trouveront dans ce sol lavé comme une grève
    Le mystique aliment qui ferait leur vigueur ?
   
   
    —O douleur ! ô douleur ! Le Temps mange la vie,
    Et l'obscur Ennemi qui nous ronge le cœur
    Du sang que nous perdons croît et se fortifie !

               XII LA VIE ANTÉRIEURE

     J'ai long-temps habité sous de vastes portiques
    Que les soleils marins teignaient de mille feux,
    Et que leurs grands piliers, droits et majestueux,
    Rendaient pareils, le soir, aux grottes basaltiques.
   
   
    Les houles, en roulant les images des cieux,
    Mêlaient d'une façon solennelle et mystique
    Les tout puissants accords de leur riche musique
    Aux couleurs du couchant reflété par mes yeux.
   
   
   
    C'est là que j'ai vécu dans les voluptés calmes,
    Au milieu de l'azur, des flots et des splendeurs,
    Et des esclaves nus, tout imprégnés d'odeurs,
   
   
    Qui me rafraîchissaient le front avec des palmes,
    Et dont l'unique soin était d'approfondir
    Le secret douloureux qui me faisait languir.

           XIV L´HOMME ET LA MER
    Homme libre, toujours tu chériras la mer !
    La mer est ton miroir ; tu contemples ton âme
    Dans le déroulement infini de sa lame,
    Et ton esprit n'est pas un gouffre moins amer.
   
   
    Tu te plais à plonger au sein de ton image ;
    Tu l'embrasses des yeux et des bras, et ton cœur
    Se distrait quelquefois de sa propre rumeur
    Au bruit de cette plainte indomptable et sauvage.
   
   
   
    Vous êtes tous les deux ténébreux et discrets ;
    Homme, nul ne connaît le fond de tes abîmes ;
    O mer, nul ne connaît tes richesses intimes,
    Tant vous êtes jaloux de garder vos secrets !
   
   
    Et cependant voilà des siècles innombrables
    Que vous vous combattez sans pitié ni remord,
    Tellement vous aimez le carnage et la mort,
    O lutteurs éternels, ô frères implacables !

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